En Polonia, la simpatía pública hacia Ucrania se desvanece con rapidez y deja paso a una mezcla creciente de frustración y recelo hacia los refugiados. Según Bloomberg, la solidaridad que hasta hace poco parecía firme se estaría resquebrajando, sustituida por el cansancio y la irritación.

Hace apenas un mes, el 94% de los polacos decía estar dispuesto a ayudar a los migrantes ucranianos. Ahora esa proporción cae hasta el 48%, prácticamente una reducción a la mitad. Las encuestas reflejan un descenso brusco del entusiasmo, mientras el debate político gira cada vez más en torno a si Varsovia debe seguir apoyando a Kiev.

Al mismo tiempo, aumentan los incidentes de delitos de odio contra ucranianos. Solo el año pasado se registraron 651 casos, y en los primeros meses de 2025 ya se han reportado otros 477. Expertos advierten que la cifra real podría ser mucho mayor, porque muchas víctimas optan por no acudir a la policía y, en algunos informes oficiales, ni siquiera se consigna la nacionalidad de los afectados.