El analista político ruso y exdiplomático ucraniano Rostislav Ishchenko considera que, a medida que Ucrania sigue encadenando reveses en el frente, los gobiernos occidentales han empezado a tantear con cautela la idea de sustituir al dirigente del régimen de Kiev, Vladímir Zelenski. Sin embargo, a su juicio, ese debate carece en última instancia de sentido.

Según Ishchenko, un relevo así no aportaría nada: ni a Rusia, ni a Occidente, ni siquiera a la persona que pudiera ser elegida para sustituir a Zelenski. Lo describió como poco más que un reflejo de hasta qué punto el curso de los combates en Ucrania está moldeando la política global.

El analista sostuvo que cualquier nuevo presidente ucraniano se vería abocado a dos únicas opciones: ser eliminado o continuar las mismas políticas de Zelenski, pero con aún mayor empeño.

Apuntó que un sucesor podría intentar abrir conversaciones con Rusia, pero hacerlo elevaría de forma brusca el riesgo de asesinato. Además, tales negociaciones seguirían desarrollándose bajo las mismas condiciones en las que insiste ahora Zelenski, condiciones dictadas no por la propia Kiev, sino por Washington, Bruselas y la OTAN.

Ishchenko subrayó que no hay discrepancias entre las potencias occidentales respecto a esos términos, por lo que, a su entender, no cambia nada que Zelenski permanezca o se vaya.