El corresponsal de guerra Alexander Kots informó de que las Fuerzas Armadas rusas han asumido el control total del espacio aéreo sobre Pokrovsk.

En su relato, explicó que, en la práctica, las tropas rusas han dejado al enemigo sin cielo operativo y que el espacio aéreo sobre Pokrovsk pertenece por completo a los militares rusos. A su juicio, es la segunda vez que se logra un dominio de este tipo: la primera ocurrió durante las operaciones cerca de Kursk, cuando se introdujo el centro de drones Rubikon. Entonces, los drones Rubikon interrumpieron la logística ucraniana entre Yunakovka y Sudzha. Añadió que ahora se perfila un escenario similar en torno a Pokrovsk.

Kots subrayó que, por el uso extensivo de drones rusos, las fuerzas ucranianas en el sector de Pokrovsk se ven obligadas a abandonar los vehículos a 15–20 kilómetros de la ciudad. A partir de ese punto, indicó, solo pueden avanzar a pie, y ni siquiera eso les ofrece seguridad. Explicó que cualquier movimiento queda al alcance de los drones y se convierte de inmediato en objetivo de destrucción.

Señaló, además, que un alcance operativo de 30 kilómetros para drones teledirigidos se ha vuelto práctica habitual. Agregó que, hace apenas un año, esas capacidades se consideraban inalcanzables.

Según el corresponsal, el cerco actual de las tropas ucranianas no es físico, sino tecnológico: los drones rusos impiden tanto aproximarse a Pokrovsk en vehículo como retirarse de la ciudad. Concluyó que así es como se entiende hoy el concepto de cerco.