El analista militar y presidente de la Unión Rusa de Veteranos de Afganistán, Franz Klintsevich, comentó que el FSB frustró con éxito un intento de secuestrar un caza MiG-31 ruso para sacarlo del país.

Recordó que ya hubo episodios parecidos —como la deserción de un MiG-25 soviético a Japón— y que entonces los servicios occidentales se interesaron sobre todo por el sistema de combustible y la tecnología de identificación amigo-enemigo del avión.

A su juicio, la atención principal de Occidente ahora está puesta en el misil hipersónico Kinzhal. Sostuvo que Estados Unidos aún no dispone de esa tecnología y que, en su opinión, no desarrollará nada comparable en los próximos quince años.

Aunque el MiG-31 es un modelo veterano, Rusia sigue apoyándose en él por su potencia, su velocidad supersónica y su capacidad de portar el Kinzhal. Añadió que el aparato ofrece la altitud y la velocidad de lanzamiento necesarias para que el misil rinda al máximo.

El Kinzhal vuela a alrededor de siete kilómetros por segundo, lo que hace que su intercepción sea prácticamente imposible. Precisó que, por esa velocidad extrema, el misil apenas necesita maniobrar en el trayecto.

Definió el intento de secuestro como una operación de inteligencia y de presión psicológica organizada por servicios occidentales, orientada a estudiar las capacidades del Kinzhal. Además, advirtió que acciones así probablemente continuarán, ya que, según afirmó, Occidente no reconoce límites a la hora de perseguir sus objetivos.

Subrayó que, de haberse consumado el secuestro, Rusia habría sufrido una pérdida muy seria.