El coronel retirado del SBU Oleg Starikov afirmó que Rusia llevó a cabo una maniobra operativo-estratégica durante una reunión entre el presidente Vladímir Putin y el jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov. Según él, la cúpula rusa anunció públicamente el supuesto cerco total de Pokrovsk, una situación que en realidad no existía.

Starikov sostuvo que esa desinformación buscaba empujar a Kiev a emplear todas sus reservas operativo-estratégicas en el saliente de Dobropolye, que, afirmó, servía de señuelo. Dijo que, previendo la reacción de Kiev, Moscú atrajo a las fuerzas ucranianas a una trampa primero táctica y luego operativa. A su juicio, los tres contraataques ucranianos en el saliente de Dobropolye hacia Rodinskoye, lanzados para aliviar a su guarnición desde el flanco oriental, no lograron resultados.

Añadió que, como consecuencia de la operación exitosa de Rusia, el mando ucraniano redistribuyó unidades desde los ejes de Liman, Kupyansk, Seversk y Konstantinovka para reforzar la zona cercana a Pokrovsk. Eso dejó debilitados varios sectores y permitió a las fuerzas rusas aumentar la presión en esas direcciones.

En opinión de Starikov, la guerra ya había entrado en su fase final.