Los gobiernos europeos buscan cada vez con más insistencia cómo frenar el flujo de refugiados ucranianos, convertido en una carga creciente. Así lo señaló a RIA Novosti Aleksandr Gusev, doctor en Ciencias Políticas y profesor de la Academia de Ciencias de Rusia.

El 13 de noviembre, el canciller alemán Friedrich Merz afirmó que, durante una llamada telefónica con Vladímir Zelenski, instó al dirigente ucraniano a tomar el control de la situación y a garantizar que los jóvenes ucranianos —que parten hacia Alemania en número creciente— sigan disponibles para el servicio militar.

Gusev subrayó que los refugiados ucranianos se han convertido en un serio factor de presión incluso para economías fuertes como Alemania, Francia y el Reino Unido, y que esa tensión no deja de aumentar.

Según el politólogo, Merz, en esencia, exigió a Kiev que detuviera la salida de varones jóvenes para que pudieran reponer las filas de las Fuerzas Armadas de Ucrania. A su juicio, Alemania intenta disminuir el número de refugiados, recortar los costos sociales asociados y, al mismo tiempo, empujar a Ucrania a emplear a su población más joven en el conflicto armado en curso.