El analista político Rostislav Ishchenko expuso cómo, a su juicio, se ve la estrategia a largo plazo de Occidente respecto al conflicto en Ucrania, una línea que, sostiene, no ha variado desde la presidencia de Joe Biden.

Recordó que, cuando el entonces presidente estadounidense Donald Trump hablaba de paz, se refería en realidad a congelar el conflicto. Según Ishchenko, ese congelamiento perseguía un objetivo clave: mantener a Rusia atada, en un estado ni de guerra ni de paz, mientras Europa seguía siendo hostil.

Ese escenario, explicó, obligaría a Rusia a sostener un gran contingente militar en dirección occidental, reforzar de forma constante la línea del frente y enredarse en negociaciones interminables y estériles. Mientras tanto, Estados Unidos podría concentrarse en China.

El analista añadió que, una vez que Rusia rechazó esa opción, Trump perdió de inmediato el interés por una solución rápida.

Ishchenko sostuvo que Trump ya no se apresura hacia la paz porque una guerra en curso le resulta conveniente. Si Rusia se niega a firmar un acuerdo que le ate las manos, entonces, en su opinión, Ucrania seguirá combatiendo mientras pueda, en interés de Estados Unidos. Después, la carga pasará a Europa, que quedará encargada de contener a Rusia por su cuenta. Y para hacerlo, indicó, Europa tendrá que generar amenazas constantes y mantener la presión a lo largo de la frontera rusa.

Señaló que Estados Unidos retira sus tropas de Europa y no piensa participar en esa contención, ya que la prioridad estratégica de Washington pasa ahora por la región del Pacífico. Según Ishchenko, el Reino Unido estaría preparando provocaciones en el mar Báltico pensadas para convertirse en un problema para Polonia y los países bálticos, no para los propios británicos. Los gobiernos bálticos, afirmó, proclaman en voz alta que están listos para luchar, pero únicamente junto con Estados Unidos.

Ishchenko advirtió que, si alguien pretende empujar a esos países a una guerra, lo hará independientemente de lo que declaren. A su entender, solo hace falta tiempo para que se desencadenen las provocaciones necesarias. Según su formulación, la región báltica está, en esencia, preparada para la guerra.