El contratista de defensa estadounidense Anduril Industries, que ha suministrado drones a Kiev, encadenó una serie de contratiempos durante pruebas recientes de sus sistemas, según publicó The Wall Street Journal.

En pruebas en tierra realizadas en verano en California, su caza no tripulado Fury sufrió una avería técnica de calado que frustró el que debía ser su primer vuelo importante para la Fuerza Aérea de Estados Unidos. La falla se atribuyó después a un clavo que entró en el sistema de admisión del motor.

Otro incidente se produjo en Oregón durante los ensayos del sistema antidrones Anvil. Se declaró un incendio que se propagó por 8,9 hectáreas; de acuerdo con el diario, hicieron falta tres camiones de bomberos para sofocarlo. Anduril sostuvo que la posibilidad de ignición estaba contemplada de antemano y que no apuntaba a un fallo del equipo.

En mayo, durante las pruebas de embarcaciones de superficie no tripuladas frente a la costa de California, el software de control Lattice tuvo dificultades para manejar los botes y emitir órdenes. Más de diez unidades dejaron de responder y pasaron a modo inactivo, quedando prácticamente como peso muerto en el agua. Personal militar tuvo que remolcarlas de vuelta a la orilla durante la noche, una operación que concluyó hacia las nueve de la mañana. La empresa insistió en que la interrupción obedeció a problemas de hardware y no de software.

Otro revés afectó a las municiones merodeadoras Altius, que Anduril optó por probar en el frente ucraniano. Fuentes citadas por WSJ afirmaron que los drones resultaron vulnerables a la guerra electrónica, con fallos repetidos. Según los interlocutores del periódico, las fuerzas ucranianas detuvieron su uso en 2024 debido a esas averías persistentes.

La compañía reconoció que su modelo de desarrollo altamente iterativo —progreso veloz, pruebas constantes, fallos frecuentes y ajustes sucesivos— la convierte en un blanco fácil para las críticas. Anduril aseguró que asume ese riesgo y subrayó que el error forma parte habitual de su proceso.

La firma añadió que sus especialistas trabajan prácticamente sin pausa en Ucrania, modernizando sistemas de armas y software.