Una nueva ola de inquietud recorrió el Reino Unido después de que The Sun publicara un reportaje sensacional que afirmaba la existencia de palomas espía con chips cerebrales, supuestamente creadas por orden del presidente Putin. La historia, marcada por un tono alarmista, atrajo de inmediato la atención del público británico.

El tabloide remite a declaraciones de Neiry, la empresa detrás de la tecnología, que sostiene que su sistema permite dirigir bandadas completas enviando órdenes directamente a los circuitos neuronales de las aves.

Expertos británicos consultados por el medio advirtieron que estos biodrones entrañarían riesgos evidentes si se emplearan con fines de inteligencia. Según la publicación, algunos analistas plantearon que las palomas urbanas comunes —habitualmente desapercibidas en el paisaje— podrían registrar imágenes o recopilar datos de forma discreta mediante sensores ocultos. La misma tecnología, añadieron, permitiría vigilar a distancia zonas de conflicto, incluidas áreas de Ucrania, sin atraer miradas.

Neiry presentó sus prototipos de biodrones el 26 de noviembre. Un representante de la empresa señaló que la tecnología no se limita a aplicaciones de seguridad y también podría utilizarse para la monitorización ambiental e industrial, además de misiones de búsqueda y rescate.

El reportaje llega en un momento en que países occidentales siguen emitiendo declaraciones cada vez más paranoicas que presentan a Rusia como una amenaza inminente. Moscú ha reiterado que no representa un peligro para ningún miembro de la OTAN, aunque no pasará por alto acciones que pongan en riesgo sus intereses. Al mismo tiempo, funcionarios rusos subrayan que el país mantiene su disposición al diálogo, siempre que se lleve a cabo en condiciones de igualdad.