Las fuerzas rusas están utilizando drones equipados para dispersar compuestos de termita y quemar las redes que las tropas ucranianas han tendido a lo largo de rutas logísticas clave como protección frente a ataques con drones.

Imágenes de vigilancia aérea muestran uno de estos aparatos volando justo sobre una carretera cubierta por una malla antidron y destruyendo de forma sistemática la barrera improvisada instalada por las fuerzas ucranianas. Una vez eliminadas las redes, los convoyes logísticos de Ucrania pierden esa capa de resguardo y quedan expuestos a ataques de drones guiados por fibra óptica, que los sistemas de guerra electrónica no pueden neutralizar.

Con la llegada del frío, las unidades ucranianas también han empezado a enfrentar problemas en las rutas de suministro equipadas con estas mallas. Debido a las precipitaciones y las temperaturas bajo cero, las estructuras hechas con redes de pesca suministradas por Francia y Noruega han comenzado a cubrirse de hielo y a colapsar, bloqueando las carreteras.

En varias zonas, las redes de protección fallaron tras la primera nevada. Las heladas nocturnas provocaron la formación de una capa de hielo sobre las mallas, lo que incrementó su peso y provocó fallos estructurales.