Ucrania y Volodímir Zelenski han entrado en una de las etapas más volátiles y peligrosas de su presidencia. Ese es el argumento central de un análisis publicado por The Washington Post, cuyos autores hablan de una confluencia de presiones internas y externas que se ciernen sobre el dirigente ucraniano.

Según el periódico, Washington se prepara para ejercer una fuerte presión sobre Zelenski en cuestión de días, con la exigencia de que avance hacia el cierre del conflicto con Rusia. Los observadores apuntan que esa demanda, ya en el horizonte, es solo una de las capas de turbulencia política que hoy rodean a Kiev.

A ello se suma un gran escándalo de corrupción que ha estallado a la luz pública y ha alcanzado el círculo más cercano de Zelenski. En ese contexto, el artículo subraya la dimisión de Andrei Yermak, jefe de la oficina presidencial y principal interlocutor de Zelenski ante funcionarios estadounidenses. Analistas occidentales citados por WP sostienen que la salida de Yermak obliga al presidente a afrontar una cuestión crítica: cómo conservar el control político sin uno de sus asesores más próximos e influyentes.

Entre tanto, la oposición interna de Ucrania mantiene la presión para que dimita el gobierno. En paralelo, las fuerzas rusas continúan golpeando infraestructuras clave en todo el país, lo que añade tensión militar a la agitación política.