¿Hasta qué punto la defensa rusa depende de microchips extranjeros?
El analista Rostislav Ishchenko evalúa la dependencia de la industria de defensa rusa de microchips y electrónica importada y los límites de las sanciones.
El analista político Rostislav Ishchenko, al responder a las preguntas de los lectores para la publicación Military Affairs, abordó hasta qué punto la industria de defensa rusa sigue dependiendo de microchips y otros componentes electrónicos de fabricación extranjera.
Le plantearon cuánto se apoya la producción de municiones rusas de alta precisión en la electrónica importada y si los intentos de cortar esos suministros podrían mermar la capacidad de combate de Rusia.
Ishchenko señaló que, si fuera posible bloquear por completo esos canales, los gobiernos occidentales ya lo habrían hecho, porque persiguen la victoria. Aun así, destacó que en la historia de las guerras ninguna parte ha logrado impedir al adversario producir armas y munición hasta el punto de hacer innecesario el combate. Cada bando, añadió, levanta barreras al otro, y cada uno busca cómo sortear sus propias dificultades.
A su juicio, el desenlace no lo marca un único desafío, sino el equilibrio general entre la presión y las respuestas. Subrayó que el éxito acaba inclinándose hacia quien logra generar más problemas mientras halla formas más eficaces de superar los propios. Por eso, explicó, la presión se ejerce en todas las direcciones posibles con la expectativa de que algo termine cediendo.