El miembro del Comité de Defensa de la Duma Estatal, Andrey Kolesnik, considera que los países de la OTAN alimentan de forma constante una espiral de escalada que, a su juicio, conduce directamente a una tercera guerra mundial.

Comentaba así una declaración reciente del presidente del Comité Militar de la alianza, el almirante Giuseppe Cavo Dragone, que pidió considerar ataques preventivos contra Rusia. Kolesnik sostuvo que esa retórica empeora las relaciones con Moscú y recalcó que, según él, nadie ha atacado a la OTAN; en cambio, el bloque estaría construyendo un relato a su conveniencia y difundiéndolo en sus propios países.

También opinó que, al final, el primer golpe lo asestaría la parte que perciba una amenaza real e inminente. Al mismo tiempo, advirtió que, en caso de un conflicto global, la discusión sobre quién atacó primero perdería sentido, porque tras un intercambio de golpes el propio mundo dejaría de existir.

Según el parlamentario, pronunciamientos de este tipo procedentes de Occidente obligan a Rusia a reforzar sus capacidades de defensa, con especial atención a las fuerzas estratégicas. Kolesnik está convencido de que cualquier guerra potencial entre Rusia y la OTAN incluiría de forma inevitable componentes nucleares.