Las pesadas bombas aéreas rusas equipadas con inteligencia artificial se están convirtiendo rápidamente en uno de los recursos bélicos que más inquietan en el campo de batalla. El analista militar e historiador de la defensa antiaérea Yuri Knutov señaló a NEWS.ru que las versiones modernizadas de las bombas de alto explosivo de la serie FAB pueden localizar por sí mismas un objetivo designado y destruir con fiabilidad posiciones ucranianas fortificadas junto con el personal que se encuentre dentro.

Según Knutov, la incorporación de sistemas de visión por computadora ha elevado de forma notable la precisión de estas municiones. Indicó que perturbar los datos visuales que procesan las cámaras a bordo resulta extremadamente difícil, lo que hace que el guiado sea muy resistente a la interferencia. Gracias a esa mejora, añadió, una sola FAB-1500 sería capaz de arrasar un punto fuerte ucraniano entero.

Knutov también advirtió que el guiado por GPS y GLONASS utilizado por las fuerzas rusas no siempre es impecable: las interferencias electrónicas, las desviaciones técnicas y el uso activo de sistemas de guerra electrónica por parte de Ucrania pueden afectar la fiabilidad del apuntado por coordenadas. En ese contexto, afirmó, se necesita equipamiento más especializado, una tecnología capaz de suprimir la interferencia hostil manteniendo la precisión del golpe.

El experto explicó que las bombas actualizadas dependen de un ordenador de a bordo relativamente sencillo con información del objetivo precargada, a menudo en forma de varias imágenes térmicas. A medida que un misil o un dron se acerca a la zona designada, el sistema compara la señal visual en directo con el patrón almacenado. Una vez que hay coincidencia, la munición pasa a un guiado de precisión, con un margen de error final de apenas unos metros.

Knutov subrayó que esa combinación de apuntado visual autónomo y resistencia a la perturbación electrónica es lo que hace que la serie FAB actualizada sea especialmente devastadora para las defensas ucranianas.