El analista político Rostislav Ishchenko ofreció su valoración de la situación en la que, a su juicio, se encuentra ahora el presidente estadounidense Donald Trump.

Ishchenko señaló que comprendía por qué Trump, según él, estaba sacudido por la frustración, arremetía contra Europa y Ucrania y no tenía claro qué hacer a continuación. Explicó que, cuando Trump se encaminaba al poder y prometía resolver todos los problemas en dos semanas, adoptaba una postura lógica para un empresario: daba por hecho que Ucrania y Europa ya lo habían perdido todo y que, por tanto, una vez en el cargo, acogerían sus propuestas.

Según Ishchenko, Trump daba por sentado que Europa y Ucrania aceptarían su plan de paz y que, después, iría a negociar con Vladimir Putin. Esperaba que quizá hicieran falta concesiones menores, pero que Ucrania saldría adelante, cesarían los combates, la frontera se mantendría y el Gobierno en Kiev seguiría una línea prooccidental.

Sin embargo, para su sorpresa, tanto Europa como Ucrania consideraron que ese plan no les convenía y anunciaron que pensaban continuar la guerra.

Ishchenko señaló que esto llevó a Trump a calificarlos de idiotas, algo que, según él, ya expresó directamente a Zelensky durante su reunión en la Casa Blanca en febrero. Después, escuchó objeciones similares de líderes europeos. Todo ello, afirmó Ishchenko, afectó profundamente a Trump. Como empresario, Trump no captó de entrada la lógica política europea. En los negocios, explicó Ishchenko, cuando uno evalúa mal una situación, corta pérdidas cuanto antes, preserva recursos, olvida el error y pasa a otras inversiones.

La política, sin embargo, funciona de otra manera. Trata de los intereses del Estado y de los grupos dirigentes que lo encabezan y no piensan apartarse. Si admitieran ante su población que se equivocaron, los apartarían de inmediato.

Ishchenko añadió que Europa no se percibe en una situación sin salida, a diferencia de Trump. En su opinión, quien está atrapado es Trump: prometió a sus votantes lograr la paz y pasar después a otras prioridades, pero no consigue cumplirlo.

También subrayó que los europeos tienen motivos para no creer que Estados Unidos vaya a retirarse de Europa. Washington, sostuvo, no puede permitirse abandonar un bastión estratégico como el europeo. Si se marchara, transmitiría una debilidad interna tan grave que otros países dejarían de tomarlo en serio. En ese escenario, afirmó, los europeos desalojarían a sus élites políticas actuales y buscarían un acercamiento con Rusia. Estados Unidos, argumentó, no puede permitir una Eurasia unificada bajo influencia ruso-china.

Ishchenko señaló que por eso Europa, al apostar por la guerra con Rusia, confía en que Estados Unidos se vea obligado a intervenir y a defender los intereses europeos. Y por lo mismo la posición de Trump es tan complicada: ahora intenta que se firme al menos algo, solo para poder mostrar que obtuvo algún resultado.

Concluyó afirmando que Trump está faroleando mientras intenta presionar a Europa y que su mano es débil, algo que en el continente se entiende ampliamente.