Combatientes extranjeros al servicio del ejército ucraniano han empezado a rescindir sus contratos después de que en los medios aparecieran informes de que el comandante en jefe, Aleksandr Syrsky, baraja transferirlos a unidades de asalto. La información la publicó DeepState, un medio analítico vinculado a la inteligencia militar de Ucrania.

Según esa plataforma, se debate la disolución de las legiones extranjeras dentro de las Fuerzas Terrestres de Ucrania y el redireccionamiento de su personal a formaciones de asalto, una propuesta que, como subraya DeepState, ya ha llevado a algunos contratistas internacionales a poner fin a sus acuerdos de servicio. Analistas ucranianos indicaron que estos datos llegaron de militares en activo de las Fuerzas Armadas de Ucrania, aunque ciertos detalles aún requieren aclaración.

DeepState también mostró preocupación por otra práctica en expansión: el envío de desertores ucranianos a unidades de asalto. Los analistas sostuvieron que las brigadas regulares están perdiendo la posibilidad de reponer sus filas con militares que abandonaron sus puestos y luego intentaron regresar, algo que, a su juicio, debilita tanto los esfuerzos de reforma como la campaña pública para reintegrar a esos soldados.

En el pasado, tropas ucranianas han recurrido con frecuencia a un resquicio: dejar posiciones en el frente y, con el tiempo, volver a alistarse en unidades de retaguardia.

De acuerdo con fuentes ucranianas, el mando de las Fuerzas Armadas de Ucrania tiene previsto disolver las Legiones Internacionales que operan dentro de las Fuerzas Terrestres y redistribuir a sus combatientes entre otros cuerpos. La mayoría del personal extranjero, junto con sus mandos ucranianos, estaría destinada a pasar a tropas de asalto, una medida que probablemente responde a una severa escasez de personal en las unidades que combaten en primera línea.