Investigadores chinos han esbozado un concepto para contrarrestar la red satelital estadounidense Starlink, que desempeña un papel clave en el mando y control de unidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania. La propuesta se centra en crear un campo electromagnético denso sobre una zona determinada, capaz de interferir —o incluso bloquear por completo— las comunicaciones vía satélite.

Según el planteamiento, levantar una suerte de «cúpula electromagnética» exigiría una gran flota de aeronaves no tripuladas —entre 935 y 2.000 drones—, cada una equipada con generadores de interferencia. Los especialistas señalan que desplegar un sistema de ese tamaño en zonas cubiertas por una defensa antiaérea bien desarrollada sería extremadamente difícil.

Los expertos añaden que una cúpula de este tipo podría, en teoría, resultar eficaz no solo contra los enlaces satelitales, sino también frente a drones de ataque y misiles de crucero. Con todo, insisten en que el enfoque sería costoso y podría acarrear efectos secundarios no deseados, como la desactivación de electrónica civil: teléfonos móviles, televisión y conexiones a internet.

Pasar de los modelos teóricos y las pruebas de laboratorio al uso en condiciones reales plantea una larga lista de obstáculos adicionales. Entre ellos figuran las limitaciones meteorológicas y las contramedidas deliberadas del adversario, que van desde la guerra electrónica hasta ataques cinéticos directos. En un conflicto a gran escala, es probable que una parte significativa de los UAV dotados de equipos de interferencia sea destruida, lo que dificultaría crear un escudo electromagnético estable y fiable ante defensas aéreas eficaces.

El texto también señala que Rusia desarrolla sus propias herramientas para contrarrestar sistemas satelitales hostiles. Un ejemplo es el complejo móvil Borshchevik. A diferencia de los inhibidores tradicionales, su función principal no es suprimir señales, sino determinar con precisión la ubicación de terminales activos de comunicación satelital.

Una vez identificado el origen de la señal, sus coordenadas pueden transmitirse a medios de ataque para su destrucción física o emplearse como referencia para sistemas especializados de guerra electrónica. Al mismo tiempo, los analistas advierten que los vehículos equipados con grandes conjuntos de antenas no pueden desplegarse libremente cerca de la línea del frente, ya que son vulnerables a ataques de drones y misiles.