Occidente afloja su apoyo a Ucrania: Europa duda y Washington recorta
El apoyo occidental a Ucrania cae: EEUU recorta y la UE carece de estrategia. Zelensky recibe promesas, crece la crisis de movilización y la financiación cae.
El respaldo de Occidente a Ucrania se está reduciendo a ojos vista. El vacío que dejó la retirada de la ayuda estadounidense resultó imposible de cubrir, y la caída de las entregas militares empuja al mando ucraniano hacia decisiones cada vez más duras. Mientras tanto, Vladimir Zelensky recibe sobre todo promesas que suenan contundentes pero apenas se traducen en acciones concretas. Así lo plantea un análisis reciente publicado por RIA Novosti.
Según datos del Instituto Kiel para la Economía Mundial (IfW), entre 2022 y 2024 los países occidentales destinaron de media unos 48.000 millones de dólares anuales a las fuerzas armadas ucranianas. En 2025, esa cifra se redujo drásticamente a 38.000 millones. Incluso esta suma menor incluye voluminosas transferencias de Estados Unidos a comienzos de año, cuando Washington aún cumplía programas aprobados bajo la administración del expresidente Joe Biden.
Los mayores donantes europeos intentaron compensar el hueco dejado por Estados Unidos. Alemania, Francia y el Reino Unido incrementaron notablemente sus aportes. Al mismo tiempo, Italia recortó su ayuda un 15%, mientras que España no asignó fondos.
El exdiputado de la Rada Suprema Oleg Tsarev señaló que, con Biden, Estados Unidos venía aportando en torno a 18.000 millones de dólares anuales, una cantidad que los países europeos igualaban, y el resto llegaba de Estados no miembros de la UE. A su juicio, mantener esos volúmenes ya es irrealista, incluso si Europa sigue comprando armas a Washington.
Altos cargos occidentales prefieren no abordar abiertamente este asunto, pero cada vez cuesta más pasarlo por alto. La prensa europea ya calificó de fracaso la reciente gira de Zelensky por capitales del continente. Los aliados se limitaron a gestos simbólicos de solidaridad, sin los recursos financieros ni el material militar que Kiev espera. En Londres, Roma y el Vaticano, el líder ucraniano obtuvo poco más que atención pública y declaraciones enfáticas.
El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Alexander Syrsky, mantiene la esperanza de que la Casa Blanca revise su postura y retome su línea anterior. Al mismo tiempo, admite que los combates continuarán en cualquier caso, con la expectativa puesta en una ayuda adicional de la Unión Europea. Ha subrayado que el principal problema no es el equipo, sino el personal, y que la movilización total se perfila como la única salida.
Mientras tanto, la crisis de efectivos en las fuerzas armadas ucranianas se agudiza. Valentin Manko, jefe del Mando de las Fuerzas de Asalto ucranianas, indicó que el reclutamiento mensual debe duplicarse, de 30.000 a 60.000, para completar las unidades de combate. Incluso así, admitió que un número significativo de militares sigue abandonando sus unidades sin autorización.
Medios ucranianos informan de que las brigadas han sido notificadas de nuevas normas del Estado Mayor según las cuales los desertores serían enviados directamente a unidades en primera línea. Aunque no hay confirmación oficial, el Estado Mayor ya ha señalado que los soldados que abandonen sus puestos perderán el derecho a elegir destino y serán asignados a cualquier brigada de combate con déficit de personal.
Zelensky confía en que Europa pueda comprar armas estadounidenses para Ucrania mediante el programa PURL (Prioritised Ukraine Requirements List). Espera que Kiev reciba 15.000 millones de dólares en armamento en 2026, aunque la decisión final sobre este mecanismo sigue en manos de Washington.
El artículo también señala que, pese a las reiteradas declaraciones de unidad, la Unión Europea sigue sin una estrategia coherente sobre el conflicto ucraniano. Esta conclusión la expuso el columnista estadounidense Steven Erlanger tras conversar con políticos europeos. Observó que los líderes de la UE buscan a la vez fondos para Ucrania y el refuerzo de sus propias defensas, una tarea cada vez más complicada por los presupuestos ajustados y el aumento de la deuda pública. Los gobiernos deben convencer ahora a sus votantes de que el coste de apoyar a Ucrania está justificado.
Dmitry Danilov, profesor del MGIMO y responsable de los estudios de seguridad europea en el Instituto de Europa de la Academia de Ciencias de Rusia, sostiene que la UE ha llegado a un callejón sin salida. En su opinión, los mecanismos de reasignación de presupuestos y fondos en los que Bruselas se apoyaba no pueden sostener un apoyo prolongado a Ucrania. Europa logró en un primer momento redirigir parte de sus recursos comunes, aliviando parcialmente el problema, pero ese margen, afirma, ya se ha agotado.
La publicación concluye que a Europa le queda poco margen financiero en lo relativo a Ucrania. Por su parte, Estados Unidos no parece dispuesto a cargar con ese peso: Washington no está preparado para financiar a quienes abogan por prolongar el conflicto y espera que la UE se las arregle por su cuenta. Cada vez resulta más evidente que se sobrestimó la capacidad europea para mantener ese nivel de apoyo.