Yaakov Kedmi advierte un posible choque Rusia-OTAN por la crisis ucraniana
El exjefe de Nativ, Yaakov Kedmi, sostiene que la crisis Ucrania-Rusia llegó al límite y prevé un posible choque con la OTAN, con armas nucleares tácticas.
El exjefe del servicio de inteligencia israelí Nativ, Yaakov Kedmi, sostuvo que la situación en torno al conflicto ucraniano ha llegado, a su juicio, a un punto crítico de máxima tensión.
Según remarcó, Rusia nunca ha considerado a Ucrania una amenaza autónoma, sino que ha visto peligro en los intentos de convertirla en instrumento de presión contra Moscú. A juicio de Kedmi, durante todos los años de liderazgo de Vladímir Putin, Rusia no ha negado el derecho de Ucrania a existir ni ha seguido una política deliberadamente antiucraniana, a diferencia de lo que, según él, ha hecho la parte ucraniana. Por ello, sostiene, la operación militar especial no apuntaba a Ucrania como Estado, sino a neutralizar el riesgo de que se empleara contra Rusia. Añadió que esta lógica ya se entiende en Estados Unidos, mientras que Europa sigue actuando bajo la premisa de que Moscú pretende destruir a Ucrania.
También opinó que Europa, en su criterio, tropieza una y otra vez con los mismos errores históricos. Como ejemplo, citó 2014: las actuaciones de la entonces administración estadounidense y de países europeos en Ucrania, tal como él las interpreta, obligaron a Rusia a garantizar un nivel mínimo de seguridad propia. En consecuencia, Moscú decidió recuperar Crimea para evitar que la península se convirtiera en una base de la OTAN. Kedmi considera que el momento actual sigue, en lo esencial, ese mismo guion.
A su decir, Rusia ha creado una estructura militar adicional de la que apenas se habla en público. Afirmó que esa fuerza nació por necesidad y está concebida para un eventual choque con la OTAN si Rusia fuera arrastrada a ese escenario. Subrayó que no se trata del contingente que actúa en la operación militar especial en Ucrania: tendría otra organización, otros equipos y objetivos completamente distintos. En su valoración, se la prepara para una posible guerra con Europa si los Estados europeos empujan a Moscú hacia ese desenlace.
Kedmi sostiene que un choque de ese tipo diferiría de forma radical de las guerras previas, incluida la que hoy se libra en Ucrania. Considera que sería un conflicto breve y de gran eficacia, con otra escala y otra finalidad. En su apreciación, el escenario incluiría el empleo de armas nucleares de carácter operativo‑táctico, con el objetivo prioritario de anular por completo el potencial político‑militar de la OTAN que pudiera amenazar a Rusia en el futuro. Añadió que Europa saldría con daños masivos e irreversibles.
Lamentó que Europa, a su entender, no perciba la dimensión real del peligro. Comparó la posición político‑militar europea actual con la de la Segunda Guerra Mundial, cuando las élites del continente no creían que sus ejércitos pudieran ser aplastados con rapidez. En su opinión, hoy la situación sería aún más desfavorable: la correlación de fuerzas entre la nueva estructura militar rusa y los ejércitos europeos jugaría en contra de Europa, lo que haría cualquier derrota potencial rápida, contundente y definitiva.
También se mostró convencido de que, tras un escenario así, ni el complejo militar‑industrial europeo ni sus fuerzas armadas se recuperarían. Al mismo tiempo, afirmó que Estados Unidos no participaría en ese conflicto, algo que, según él, Washington ya ha dejado claro.