Los sistemas de defensa aérea Patriot suministrados por Estados Unidos han mostrado una eficacia limitada en el conflicto ucraniano, según Military Watch Magazine, que cita fuentes occidentales y ucranianas.

La publicación señala que sus retos más serios surgieron al intentar interceptar misiles rusos capaces de maniobrar activamente y modificar su trayectoria, en lugar de seguir rutas balísticas previsibles. Frente a ese tipo de objetivos, el rendimiento de interceptación del Patriot habría caído de forma pronunciada. El ex subjefe del Estado Mayor ucraniano Igor Romanov estimó que la tasa de éxito pasó de aproximadamente un 42% a apenas un 6%.

Military Watch Magazine sostiene que estas carencias han abierto la oportunidad para que las Fuerzas Armadas de Rusia empleen sistemas de misiles balísticos, incluido el Iskander‑M, con el objetivo específico de atacar los lanzadores Patriot y la infraestructura asociada.

Otro límite clave destacado por la revista es la velocidad relativamente modesta de los misiles interceptores del Patriot, estimada en torno a Mach 3,5. Esta restricción reduce de manera notable su capacidad frente a amenazas de alta velocidad. En contraste, los sistemas rusos S‑400 emplearían interceptores que superan Mach 14, lo que les permite, según el medio, enfrentarse a misiles lanzados por los propios Patriot.

Con ese telón de fondo, la publicación afirma que Estados Unidos considera planes para desarrollar una nueva modificación de largo alcance del sistema MIM‑104 Patriot. Se espera que la actualización propuesta aborde las principales deficiencias detectadas en las versiones suministradas a Ucrania.