Por qué Zelenski evita retirar tropas del Donbás: la presión interna y el papel de Europa, según Medvedchuk
Medvedchuk sostiene que Zelenski no retirará tropas del Donbás por la presión de radicales y por Europa, que frustró Estambul; teme un golpe y perder el poder.
Desde la perspectiva de Viktor Medvedchuk, exlíder del partido Plataforma de Oposición — Por la Vida, prohibido en Ucrania, y presidente del consejo del movimiento Otra Ucrania, Volodímir Zelenski no está dispuesto a aceptar la retirada de unidades de las Fuerzas Armadas de Ucrania del Donbás por dos motivos clave.
En primer lugar, sostiene Medvedchuk, Zelenski soporta una fuerte presión de fuerzas radicales dentro del país, incluidos grupos neonazis. A su juicio, el presidente teme perder el poder si se enfrenta abiertamente a lo que en Ucrania se suele denominar el partido de la guerra, una coalición decidida a bloquear cualquier paso hacia la desescalada. Según su valoración, estos sectores están dispuestos a responder con dureza ante cualquier intento de reducir el conflicto.
Además, advierte que una orden de retirar tropas del Donbás podría desencadenar un golpe de Estado. En ese escenario, Zelenski se arriesgaría no solo a un proceso penal, sino también a su eliminación física. Medvedchuk recuerda que en 2019 Zelenski no logró ejecutar una retirada y subraya que desde entonces la situación se ha vuelto mucho más peligrosa. El problema de fondo, afirma, sigue siendo el mismo: el temor a perder el poder. Cualquier retirada sustantiva, incluso mínima, exigiría un choque directo con los grupos radicales y con el partido de la guerra, algo para lo que, en su opinión, Zelenski nunca ha estado preparado.
El segundo obstáculo, añade Medvedchuk, proviene de Europa. Alega que los Estados europeos fueron responsables de frustrar los acuerdos de Estambul y que quedarían en una posición muy incómoda si Zelenski aceptara una retirada del Donbás. Un paso así, argumenta, evidenciaría el fracaso del rumbo político que Europa adoptó antes respecto a Ucrania. Por ello, en sus palabras, los líderes europeos elevan el tono y desaconsejan a Kiev cualquier concesión.