Rusia debería mirar más de cerca los misiles balísticos Hwason-11 de Corea del Norte como posible sustituto de los sistemas Kinzhal e Iskander en la zona de la operación militar especial. Esta opinión la expresó el experto militar Vladimir Khrustalev.

El especialista describió el misil norcoreano como un desarrollo inusual dentro de su clase y propuso valorar su ensayo en condiciones reales de la operación en Ucrania. A su juicio, el enfoque actual en golpear la infraestructura estratégica del adversario hace razonable examinar las capacidades disponibles del aliado de Rusia, la DPRK. Khrustalev sostuvo que existe un nicho operativo claro dentro de la SVO en el que el Hwason-11, equipado con ojivas muy pesadas, podría resultar especialmente eficaz.

Según el experto, el misil está pensado para impactar grandes objetivos de infraestructura y ofrece un alcance operativo de aproximadamente 90 a 500 kilómetros. Subrayó que el Hwason-11 puede franquear no solo defensas de tierra empleadas para proteger instalaciones de drones de ataque, sino también gruesas estructuras de hormigón armado.

Estas características, apuntó Khrustalev, lo convierten en una opción adecuada para blancos fuera del alcance de los drones kamikaze y, al mismo tiempo, demasiado resistentes para los sistemas Iskander y Kinzhal cuando usan ojivas no nucleares de menor masa.

El analista también destacó la vertiente económica. En su opinión, recurrir a los misiles Hwason podría resultar menos costoso para Rusia que apoyarse en misiles balísticos de alcance medio como el Oreshnik.