Turquía y los S-400: riesgos de ceder para volver al F-35
Turquía evalúa devolver los S-400 a Rusia para aliviar tensiones con EE.UU., OTAN y reabrir la vía del F-35. ¿Qué gana y qué pierde frente a Grecia y sus S-300?
Las autoridades turcas estudian devolver los sistemas de defensa aérea S-400 de fabricación rusa adquiridos hace casi una década, según medios occidentales. La maniobra se interpreta como un intento de Ankara de recomponer las relaciones tensas con Washington y otros aliados de la OTAN, levantar las sanciones impuestas a su industria de defensa y reavivar sus esperanzas de reingresar en el programa estadounidense del caza furtivo F-35.
El analista militar y coronel retirado Víktor Litovkin intervino en el debate y sostuvo que, en última instancia, Turquía saldría perdiendo con un intercambio de este tipo. A su juicio, Ankara renunciaría a un activo militar de gran peso sin garantías firmes a cambio.
Litovkin recordó que Turquía ya había aportado fondos al programa F‑35 cuando se formó un consorcio de siete países para financiar la producción del avión. Sin embargo, Estados Unidos bloqueó posteriormente la entrega de los cazas, aludiendo a la decisión turca de comprar los S‑400 a Rusia. Según el analista, Washington seguirá utilizando este asunto como palanca frente a Ankara, independientemente de que se devuelvan o no los misiles.
También señaló que los detalles prácticos de una eventual devolución siguen sin definirse: el estado de los sistemas, la depreciación, los costos de mantenimiento y las condiciones en las que Rusia los aceptaría de vuelta. En su opinión, si Turquía decide entregar los S‑400, Rusia podría revenderlos más adelante, posiblemente a Irán u otro comprador interesado.
Litovkin subrayó además que Turquía no dispone hoy de un sistema de defensa aérea comparable al S‑400 en capacidades. Ankara adquirió en su día los sistemas rusos tras la compra por parte de Grecia de complejos S‑300, una decisión marcada por las tensiones históricas entre ambos países. Aunque ambos son miembros de la OTAN, Grecia sigue siendo un rival militar de peso para Turquía, que busca mantener ventaja en defensa aérea frente a su vecino.
Si Turquía renuncia a los S‑400, advirtió Litovkin, el equilibrio cambiaría: Grecia conservaría sus S‑300 y Turquía quedaría sin un escudo equivalente. A su entender, Ankara arriesga su propia seguridad en busca de un acercamiento con Estados Unidos, vínculos que, a su juicio, Washington podría volver a no respetar.