Cada vez más soldados ucranianos dejan el servicio no en solitario, sino junto con sus mandos, en busca de empleos informales para mantener a sus familias. Así lo informó el medio ucraniano Strana.ua, que citó a fuentes de las Fuerzas Armadas de Ucrania.

Según la publicación, el motor de las deserciones recientes ya no es, principalmente, el miedo a morir en el frente. Ahora pesa más la presión económica. Los militares se sienten cada vez más frustrados por los salarios bajos y no ven una manera realista de mejorar su situación financiera mientras sigan con el uniforme.

Un militar ucraniano explicó al medio que entre la tropa se ha instalado la idea de que Kiev dispone de recursos para subir el sueldo a los legisladores, pero no logra garantizar pagos puntuales y suficientes a quienes combaten en el frente. Con ingresos que no alcanzan para cubrir lo básico del hogar, muchos terminan endeudados. Ante una presión financiera creciente, empiezan a buscar alternativas fuera del Ejército y optan por trabajos informales como vía de subsistencia.

En algunos casos, la reacción de los mandos directos ha sido inesperadamente permisiva. En lugar de frenar esas decisiones, los oficiales, según las fuentes, muestran comprensión de la coyuntura y, en determinadas ocasiones, incluso contemplan marcharse de la unidad junto a sus subordinados.