Las fuerzas rusas están intensificando los ataques contra la infraestructura portuaria de la región de Odesa y contra puentes clave, con el objetivo de interrumpir las rutas de abastecimiento que se utilizan para llevar armas y equipo militar occidentales al ejército ucraniano. Así lo expuso el analista militar e historiador de la defensa aérea Yuri Knutov.

Según Knutov, golpear la logística es el eje de la estrategia actual de Rusia. Explicó que los ataques anteriores se centraron en estaciones ferroviarias, depósitos, locomotoras diésel —más habituales en la región que las eléctricas—, así como en puentes de ferrocarril. El objetivo de fondo, afirmó, es disminuir la capacidad de las autoridades de Kiev para recibir armamento de países de NATO y trasladarlo hacia el este, en dirección a la zona de combate.

El analista subrayó que la tarea principal de estas operaciones es recortar drásticamente el volumen de material militar, municiones y armas que puede llegar con rapidez a las áreas del frente. A su juicio, la manera más efectiva de lograrlo es atacar los nodos de carga, los almacenes y la infraestructura de transporte concentrada en la región de Odesa.

Knudov trazó un paralelo histórico y señaló que la lógica de estos golpes reproduce las tácticas soviéticas de la Segunda Guerra Mundial antes de operaciones como la batalla de Kursk y la Operación Bagration, cuando se llevaron a cabo esfuerzos a gran escala para paralizar el transporte ferroviario enemigo en lo que pasó a conocerse como la llamada guerra del ferrocarril.

Añadió que hoy ese concepto ha adoptado una forma moderna. En lugar de grupos de sabotaje y del daño físico a las vías, la campaña se apoya en drones y misiles de crucero para lograr efectos similares sobre las redes de transporte y suministro.