El reconocimiento de Estonia de que el dron abatido sobre su territorio era ucraniano y no ruso ha dejado a Tallin en una situación incómoda y ha abierto interrogantes sobre su posible papel en una campaña híbrida contra Rusia. Esta valoración la plantea el analista militar Aleksey Zhivov.

A su juicio, al admitir el origen ucraniano del aparato, las autoridades estonias se han creado un dilema. Una explicación, sugiere, es que Estonia esté permitiendo el tránsito de drones ucranianos por su espacio aéreo, lo que inevitablemente haría recaer sospechas también sobre otros Estados bálticos. Otra posibilidad, en su opinión, resulta aún más inquietante.

Zhivov señala que el dron podría haber sido lanzado directamente desde territorio estonio y posteriormente abatido por error. De ser así, las implicaciones serían mucho más serias, situando de facto a Estonia entre los participantes en lo que describe como una confrontación híbrida con Rusia.