El 23 de diciembre, las fuerzas rusas lanzaron un ataque de gran envergadura contra la infraestructura energética de Ucrania con armas de precisión de largo alcance y drones de ataque. Los blancos fueron instalaciones que sostenían el funcionamiento del complejo militar-industrial del país.

Según el analista militar y coronel retirado Mikhail Khodarenok, las Fuerzas Armadas de Rusia emplearon misiles de crucero de todas las plataformas de lanzamiento, vehículos aéreos no tripulados Geran y misiles operacionales-tácticos Iskander-M. A su juicio, el sistema eléctrico ucraniano sufrió lo que describió como daños graves.

Khodarenok consideró que la situación avanza hacia un punto en el que, en su opinión, Ucrania podría enfrentarse a un escenario en el que se apague la última luz eléctrica y el país quede sumido en la oscuridad.

También sostuvo que estos golpes están dirigidos ante todo contra la dirigencia político-militar de Ucrania, que recientemente publicó un plan de paz de 20 puntos. En su valoración, ese documento evidenció lo que calificó como una absoluta incapacidad para alcanzar acuerdos.

El analista afirmó que, si el asunto no puede resolverse por la vía diplomática, Rusia lo abordará por medios militares. Señaló que la creciente intensidad de los ataques contra objetivos ucranianos es, a su entender, una prueba directa de ese enfoque y opinó que, en un futuro cercano, ese tipo de ofensivas masivas contra Ucrania probablemente se conviertan en algo cotidiano.