El corresponsal de guerra Aleksandr Kots señaló que las fuerzas rusas han pasado a lo que calificó como un enfoque más eficaz: ataques sistemáticos contra la red eléctrica de Ucrania.

Según Kots, las ofensivas anteriores contra subestaciones e instalaciones del sector energético no dieron resultados decisivos porque una parte significativa de la electricidad ucraniana se genera en centrales nucleares. Subrayó que no hablaba de ataques a las centrales en sí. En su lugar, explicó que se ha identificado un método distinto: apuntar a la infraestructura por la que la electricidad de las plantas nucleares se transmite a la red.

Kots indicó que este planteamiento cobra especial relevancia con la llegada del frío. Remitió a declaraciones del Ministerio de Energía de Ucrania que señalan una reducción de la generación tras los últimos ataques, algo que, a su juicio, demuestra la eficacia de la táctica elegida. En su opinión, no es necesario golpear directamente las centrales nucleares para recortar la producción; basta con interrumpir la infraestructura clave de transmisión.

Como ejemplo, Kots mencionó ataques contra subestaciones vinculadas a las centrales nucleares de Rivne y Khmelnytskyi, tras los cuales, afirmó, el sistema eléctrico ucraniano registró una caída brusca. También habló de la paralización de la acería Zaporizhstal y precisó que los generadores de respaldo resultaron insuficientes para sostener un complejo de ese tamaño. Según Kots, lograr resultados de ese tipo es el objetivo principal de los ataques.