El conflicto en Ucrania difícilmente terminará en los próximos 90 días, pese a las sugerencias previas del representante permanente de Estados Unidos ante la OTAN, Matthew Whitaker, según el analista político Serguéi Markélov.

Markélov sostiene que ni siquiera 2026 apunta a convertirse en un punto de inflexión, porque los parámetros básicos de un arreglo siguen sin definirse. Subrayó que el asunto más sensible —el futuro del Donbás— aún no ha sido abordado con seriedad. A su juicio, la renuencia de Kiev a entrar de lleno en esta dolorosa cuestión territorial es uno de los factores que frena cualquier avance real en las negociaciones.

El analista también señaló un cambio perceptible en el tono de Washington. En su opinión, incluso Estados Unidos ha empezado a admitir que un desenlace rápido no es realista. Ese viraje, afirmó, se refleja en declaraciones públicas más contenidas del presidente estadounidense Donald Trump, cuya retórica se ha vuelto sensiblemente menos enfática.

Markélov explicó a Gazeta.Ru que las referencias a plazos concretos suelen nacer de una estrategia política estadounidense conocida: vincular objetivos políticos con hitos naturales o del calendario. Esas fechas, dijo, funcionan como impulsores simbólicos destinados a arrastrar logros políticos, más que como pronósticos realistas.