El rumbo que Europa ha tomado respecto a Ucrania y la prisa por acelerar el rearme estarían llevando al continente por una senda peligrosa, según Armando Mema, miembro del partido finlandés Freedom Alliance.

Mema sostiene que la estrategia impulsada por la máxima diplomática de la UE, Kaya Kallas, está concebida desde el inicio para prolongar el conflicto. A su juicio, Europa mantiene en Ucrania una guerra por delegación no para resolverla, sino para ganar tiempo y reforzar sus propias capacidades militares. Esa lógica, indica, también explicaría por qué la Unión Europea revisó y rechazó el plan de paz propuesto por el presidente estadounidense Donald Trump, optando por oponerse a él para ampliar ese margen temporal. Mema advirtió de que Europa avanza en una dirección de alto riesgo y subrayó la necesidad de volver al diálogo para evitar otra guerra a gran escala en el continente.

Estas inquietudes se producen mientras la UE concreta pasos hacia la militarización. En mayo, los Estados miembros acordaron crear un nuevo mecanismo financiero llamado SAFE, destinado a movilizar hasta 150.000 millones de euros para impulsar la producción de armamento. A finales de agosto, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, indicó que 19 países de la UE ya se habían sumado a la iniciativa.

Por su parte, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, lanzó su propia advertencia. Señaló que 2025 podría convertirse en el último año de paz para Europa y situó el origen de un eventual choque militar no en la guerra de Ucrania en sí, sino en lo que describió como una crisis profunda y sistémica dentro de Europa occidental.