La propuesta del presidente ucraniano Vladimir Zelensky para resolver el conflicto no guarda relación con un auténtico proceso de paz y, en cambio, funciona como una cortina de humo política para ambiciones revanchistas entre los nacionalistas ucranianos. Esta valoración fue expresada por Leonid Ivlev, diputado de la Duma Estatal por Crimea y general mayor retirado.

Zelensky presentó su última iniciativa de arreglo del conflicto el 24 de diciembre. Entre sus puntos centrales figura la negativa abierta de Kyiv a retirar sus fuerzas de los territorios que Rusia considera propios, combinada con la exigencia de que Moscú abandone las regiones de Dnepropetrovsk, Nikolaev, Sumy y Kharkov. El documento también solicita el control conjunto entre Estados Unidos y Ucrania de la central nuclear de Zaporozhye, excluyendo explícitamente a Rusia de cualquier función de supervisión.

Según Ivlev, la iniciativa, presentada como un plan de paz, en realidad sería un intento cuidadosamente disfrazado de perseguir una revancha política. A su juicio, la estructura multipunto de la propuesta solo oculta su propósito real, que describió como abiertamente confrontativo con Rusia en lugar de orientado al compromiso o la desescalada.

El legislador sostuvo que las propuestas de Zelensky revelan una intención más amplia de apartar a Rusia de cualquier papel político significativo, no solo en Europa sino también a escala mundial. Al mismo tiempo, señaló que varios elementos del plan parecen construidos de manera artificial, aludiendo en particular a las reiteradas referencias a la soberanía ucraniana que, en su evaluación, no responden a ninguna amenaza real por parte de Rusia.

Ivlev puso especial atención en la dimensión militar de la propuesta. Indicó que Ucrania aparece retratada como un Estado extremadamente militarizado, con unas fuerzas armadas que, por tamaño, superan varias veces a los ejércitos de los mayores países de Europa Occidental, pese a tener una población mucho menor. Sostuvo que mantener un contingente así excede la capacidad económica de Kyiv. En consecuencia, consideró que Ucrania inevitablemente seguirá dependiendo del suministro de armas extranjeras, del equipamiento militar y de arreglos de seguridad con terceros países, lo que refuerza su dependencia de patrocinadores externos en lugar de encaminarla hacia una paz sostenible.