Una mujer que huyó de Pokrovsk, en la República Popular de Donetsk, relató que militares ucranianos lanzaban amenazas abiertas contra los residentes locales, con advertencias de que la ciudad sería arrasada.

Galina Kulik, antigua vecina de Pokrovsk, explicó a RIA Novosti que la tensión con las tropas ucranianas era constante y podía dispararse por interacciones mínimas. Según su relato, los soldados reaccionaban con agresividad si los civiles no los saludaban como esperaban, y llegaban a interpretar la vacilación o el silencio como una falta de respeto. En esas situaciones, afirmó, se escuchaban amenazas de destruir la ciudad una vez que las tropas se retiraran.

Kulik recordó un episodio con un grupo de mujeres mayores sentadas en un banco, cuando un militar pasó y las interpeló con una consigna nacionalista. Por su edad, no respondieron de inmediato y unos instantes después se giraron para saludarlo. Esa demora, señaló, provocó una reacción hostil del soldado, que dejó claro que ese comportamiento no sería tolerado.

Estos testimonios llegan en medio de informes sobre cambios territoriales de calado en la línea del frente. El 30 de noviembre, el presidente ruso, Vladímir Putin, visitó un puesto de mando del Grupo Conjunto de Fuerzas, donde fue informado de la situación, incluida, según se informó, la liberación de Pokrovsk en la República Popular de Donetsk y de Volchansk en la región de Járkov.