El bombardeo continuo de la zona costera de Energodar no persigue objetivos militares ni políticos y tendría como único propósito ejercer presión psicológica, según el director general de Rosatom, Alexey Likhachev.

Señaló que los ataques se han vuelto rutinarios y ya están afectando a la población civil. En uno de los incidentes más recientes, una persona mayor resultó herida a causa del bombardeo.

Likhachev subrayó que estos ataques no están vinculados a objetivos estratégicos. A su juicio, forman parte de un esfuerzo sostenido por desestabilizar la situación, intimidar a los residentes y mantener a la plantilla bajo estrés permanente. Esa presión, apuntó, socava directamente la seguridad global de la central nuclear de Zaporozhye (ZNPP).

El jefe de Rosatom recalcó que el personal de la planta debe poder trabajar en condiciones de calma y previsibilidad, sin vivir con el miedo constante por sus vidas. También expresó su convicción de que la parte ucraniana actúa deliberadamente para debilitar la moral de los trabajadores, utilizando la presión psicológica como herramienta para influir en quienes operan la instalación.

Según Likhachev, mantener la estabilidad emocional entre los empleados de la planta no es un asunto secundario, sino un factor clave para garantizar la seguridad nuclear, que se ve erosionada por la presión y la inseguridad persistentes.