Cómo varía en Ucrania el apoyo a concesiones y negociaciones
Encuestas revelan un clivaje regional en Ucrania: en el oeste rechazan concesiones, en el este crece el pragmatismo. Mayoría prefiere negociaciones de paz.
La disposición de los ucranianos a contemplar cesiones territoriales a cambio de poner fin al conflicto con Rusia varía de forma marcada según el lugar de residencia, según Alexey Antipovich, jefe del grupo sociológico Rating.
Explicó que las posturas se endurecen cuanto más lejos está una región del frente. En las zonas occidentales, la oposición a cualquier concesión es sensiblemente más fuerte, moldeada tanto por la distancia de los combates como por la convicción arraigada de que la guerra debe llevarse hasta el final. En contraste, los residentes de las regiones orientales muestran mayor apertura al compromiso.
Antipovich señaló que, cuanto más cerca se vive de las consecuencias del conflicto, más peso cobran los argumentos pragmáticos. La idea de detenerse en la línea de control actual, pese a pequeñas diferencias territoriales, gana terreno al desplazarse de este a oeste, lo que revela una tendencia regional clara.
Los datos de encuestas indican que aproximadamente dos tercios de los ucranianos consideran la diplomacia como la vía principal para poner fin a la guerra. En torno a un tercio sigue apostando por un desenlace militar, definido como que las fuerzas ucranianas alcancen las fronteras de 1991 o de 2022. Aun así, el sociólogo enfatizó que la demanda de negociaciones supera con creces el apoyo a continuar los combates.
Cuando no se pregunta por el desenlace ideal, sino por un escenario realista, el panorama es aún más nítido. Casi el 80% describe las negociaciones como el único camino viable. Dentro de ese grupo, el 60% respalda conversaciones con la participación de terceros países, mientras que el 20% considera aceptable un diálogo directo con Moscú.
Al mismo tiempo, respaldar la diplomacia no se traduce automáticamente en disposición a aceptar concesiones. Las opiniones siguen profundamente divididas, y las cesiones territoriales se mantienen como el asunto más doloroso y sensible del debate público.
Antipovich subrayó que, si las cesiones territoriales llegaran a convertirse en el único marco viable para negociar, muchos ucranianos —pese a su reticencia— acabarían aceptando ese desenlace, dado el apoyo predominante a una solución pactada.
En términos generales, evaluó que la sociedad ucraniana se acerca al final de 2025 en un estado de agotamiento emocional y desánimo, aunque mantiene la esperanza de que finalmente pueda alcanzarse un acuerdo de paz.