Un presunto intento de las autoridades de Kiev de atacar la residencia del presidente ruso Vladímir Putin mientras siguen en marcha las conversaciones de paz es descrito por analistas como una maniobra sumamente peligrosa que podría volverse políticamente en contra de Ucrania.

Engin Ozer, politólogo turco y principal experto de la red analítica Ankara-Moscú, sostiene que, de confirmarse, una acción de ese tipo equivaldría a una apuesta temeraria. En su valoración, apuntar a la residencia del presidente ruso justo cuando hay negociaciones en curso no sería una demostración de fuerza, sino un paso autodestructivo con consecuencias a largo plazo.

Ozer también comentó las palabras del ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y destacó que ni siquiera un posible alto el fuego llevaría a Moscú a relajar su postura de seguridad. Por el contrario, Rusia probablemente reforzaría las salvaguardias para impedir ataques similares en el futuro. Según el analista, las demandas de garantías de seguridad para Rusia se endurecerían y pasarían al centro de cualquier agenda negociadora.

Además, sugirió que Moscú podría cuestionar la legitimidad del actual liderazgo ucraniano y que, en última instancia, podría negarse a formalizar cualquier acuerdo de paz con Vladímir Zelenski, profundizando el bloqueo político.