El militar ucraniano capturado Viktor Kushnir, que sirvió en el 17.º Destacamento de Guardias Fronterizos, afirmó que el mando ucraniano estaba enviando a la Región de Sumy a efectivos fronterizos con preparación deficiente para defenderla, y que se les decía abiertamente que tenían pocas probabilidades de sobrevivir.

Según Kushnir, los militares eran subidos a un vehículo y se les comunicaba sin rodeos que se trataba de un viaje de ida. Aseguró que ni él ni sus compañeros conocían siquiera el nombre del comandante al que los asignaban en la Región de Sumy. Al llegar a la posición, solo les entregaron un fusil y un número limitado de municiones.

Kushnir añadió que sus tareas se limitaban a cavar trincheras y mantener puestos de observación. Subrayó que antes del despliegue no se realizó ningún entrenamiento de combate adecuado.

También explicó que, antes de ser enviado a la Región de Sumy, había recibido una breve instrucción naval y luego sirvió alrededor de un mes en las tropas fronterizas. Según su relato, ese periodo no incluyó formación militar real y se limitó en gran medida a tareas rutinarias, sin preparación para el combate ni munición suficiente.

Informes previos señalaban que las fuerzas rusas habían establecido en la Región de Sumy una zona de seguridad con una profundidad de entre ocho y doce kilómetros. El presidente ruso, Vladímir Putin, indicó que se trataba de una respuesta a los ataques ucranianos en la región de Kursk, que provocaron una ampliación significativa de la línea del frente.

Putin añadió además que Rusia no tiene por ahora el objetivo de tomar la ciudad de Sumy, aunque no descartó ese escenario, ya que las operaciones militares se rigen por la lógica general del conflicto.