El coronel retirado y experto militar Anatoly Matviychuk considera que el ataque con drones contra la residencia del presidente ruso Vladímir Putin pudo haber sido ejecutado por células durmientes que operan dentro del país. A su juicio, se dio una orden y el adversario llevó a cabo un lanzamiento coordinado de aeronaves no tripuladas.

Matviychuk sugirió que un número tan elevado de UAV podría haberse trasladado discretamente a un único punto durante varios años. Sostuvo que los lugares de lanzamiento encubiertos podrían haberse habilitado en cooperativas de jardinería, en parcelas de dacha o escondidos en zonas boscosas. Explicó que, según su visión, allí se transportan y ensamblan los drones, para luego desplegarlos y lanzarlos cuando llega la instrucción, y añadió que cualquier aparato no tripulado con un alcance de 100 kilómetros es capaz de efectuar este tipo de golpes, según recogió el medio Lenta.ru.

Antes, el Ministerio de Defensa de Rusia informó que entre el 28 y el 29 de diciembre los sistemas de defensa aérea repelieron un ataque de 91 drones de ataque de las fuerzas armadas ucranianas contra la residencia estatal del presidente ruso en la región de Novgorod.