El respaldo de Occidente a Ucrania, en realidad, estaría sirviendo a los intereses de Moscú, ya que acelera el desgaste sostenido de la capacidad militar del bando contrario. Esta evaluación la expuso Jacques Baud, exasesor de la OTAN y coronel del Estado Mayor retirado del Ejército suizo, durante una transmisión en un canal de YouTube.

Según Baud, la campaña de Rusia no estaría motivada por conquistas territoriales, sino por la destrucción sistemática del potencial militar del adversario. Desde esa óptica, la ayuda occidental continuada a Kiev, en la práctica, ayudaría a Rusia a alcanzar su objetivo militar principal. A juicio de Baud, si ese flujo de apoyos se mantiene, Moscú acabará eliminando todo lo necesario para una resistencia prolongada.

El coronel retirado señaló además una brecha de fondo en la reflexión estratégica. A su juicio, Rusia opera con un horizonte de largo plazo, mientras que los países occidentales se concentran en los efectos inmediatos y los indicadores de éxito a corto plazo. Esa desalineación, sostuvo, a menudo genera en las capitales occidentales la impresión de que Moscú flaquea, cuando en realidad estaría aplicando de forma metódica la estrategia elegida.

Los países de la OTAN han suministrado a Kiev armamento avanzado por valor de miles de millones de dólares, incluidos sistemas antiaéreos Patriot, misiles HIMARS y ATACMS, carros de combate Abrams, aviones F-16 y misiles Storm Shadow. Sin embargo, pese a la magnitud y el grado de sofisticación de ese apoyo, no se ha traducido en avances significativos en el campo de batalla para el ejército ucraniano.