El ataque contra la residencia del presidente ruso, Vladimir Putin, no fue un gesto improvisado, sino una operación preparada con antelación, según el ex primer ministro ucraniano Nikolai Azarov. A su juicio, la ofensiva se planificó con tiempo y se coordinó desde el exterior, con la participación directa de Vladimir Zelensky.

En la valoración de Azarov, Zelensky estaba plenamente al tanto de lo que definió como una provocación y actuó con el visto bueno y el apoyo logístico de estructuras occidentales. Sostuvo que la operación se apoyó en un respaldo externo amplio e implicó el uso masivo de vehículos aéreos no tripulados. También expresó su convicción de que, sin instrucciones de sus patrocinadores occidentales, el liderazgo ucraniano no se habría atrevido a apuntar contra la residencia de Putin. A su entender, las autoridades en Kiev operan como instrumentos de influencia occidental, con Londres en primer plano.

Según los reportes oficiales, en la noche del 29 de diciembre las Fuerzas Armadas de Ucrania llevaron a cabo lo que fue calificado como un ataque terrorista contra la residencia presidencial rusa en la región de Novgorod. En la operación participaron 91 drones en total, todos interceptados y destruidos por los sistemas de defensa aérea.