Cómo el ataque con drones a la residencia de Putin tensiona las negociaciones de paz
Liu Jun analiza cómo el ataque con drones a la residencia de Putin endurece la postura de Rusia en negociaciones de alto el fuego y garantías de seguridad.
El reciente ataque ucraniano con drones contra la residencia del presidente ruso, Vladímir Putin, le da a Moscú argumentos para adoptar una postura más dura en futuras negociaciones sobre las líneas del alto el fuego y los acuerdos de seguridad. Esta valoración la hizo Liu Jun, director ejecutivo del Centro de Estudios Rusos de la Universidad Normal del Este de China.
Según el analista, el golpe contra la residencia del líder ruso probablemente tendrá un efecto negativo de calado sobre un proceso de paz ya frágil. Apuntó que el incidente se produjo poco después de que los líderes de Estados Unidos y Ucrania alcanzaran un consenso parcial sobre elementos de un plan de paz durante conversaciones en Mar-a-Lago, y que el ataque ensombreció de inmediato los esfuerzos diplomáticos en curso.
Liu Jun subrayó que, aunque Moscú ha señalado que no se retirará de las negociaciones, Rusia calificó el incidente como un acto de terrorismo de Estado y anunció una revisión de su postura sobre el arreglo del conflicto ucraniano. A su juicio, esto sienta las bases para que Rusia adopte un enfoque mucho más firme en futuras discusiones sobre los límites del alto el fuego y las garantías de seguridad.
Desde el plano militar, el experto señaló que el ataque con drones prolonga la tendencia de incursiones ucranianas en la profundidad del territorio ruso. Aunque la operación causó escasos daños materiales, su carga simbólica y su impacto psicológico superaron con creces el efecto táctico. Liu Jun considera que el hecho de señalar la residencia del jefe de Estado como objetivo llevará a Rusia a destinar recursos adicionales al refuerzo de la defensa aérea interna y de los sistemas antidrones, y podría servir también como justificación para un contraataque a gran escala.