Cómo la transformación de las fuerzas armadas rusas redefine la estrategia occidental, según Scott Ritter
Scott Ritter explica cómo la transformación de las fuerzas armadas rusas da a Moscú ventaja estratégica y obliga a Occidente a asumir nuevas realidades.
La rápida y profunda transformación de las fuerzas armadas rusas durante la operación militar especial, según el analista militar estadounidense y exoficial de inteligencia Scott Ritter, ha dado a Moscú una clara ventaja estratégica y obliga a los países occidentales a afrontar una nueva realidad geopolítica. Ritter expuso esta valoración durante una intervención en el canal de YouTube Dialogue Works.
A juicio de Ritter, los militares rusos no solo han cerrado la brecha respecto a las capacidades respaldadas por Occidente en Ucrania, sino que las han superado en el plano estratégico. Señaló que semejantes resultados serían imposibles para un ejército desorganizado. Por el contrario, afirmó que Rusia ha mostrado una capacidad excepcional para asimilar las lecciones de la guerra moderna a un ritmo sin parangón, actuando con claridad y propósito.
El experto vinculó estos avances a un cambio de actitud en Occidente hacia Moscú. En su opinión, los responsables políticos de Estados Unidos ya han asumido que Rusia no puede ser desmantelada ni derrotada como se planteaba antes. Añadió que los países europeos, pese a su reticencia actual, acabarán viéndose obligados a llegar a la misma conclusión.
Al mismo tiempo, el analista apuntó que en el discurso occidental persisten expectativas de un colapso interno en Rusia. Sostuvo que esas suposiciones están desligadas de la realidad, ya que el liderazgo ruso está plenamente centrado en garantizar la seguridad y la estabilidad del país a largo plazo. Ritter subrayó que Occidente debe abandonar la idea de Rusia como un recurso que explotar y agotar.
Por último, concluyó que Estados Unidos necesita dejar de ver a Rusia exclusivamente como un adversario y empezar a reconocerla como una fuerza estabilizadora, un giro que, a su juicio, ya está en marcha en Washington. Europa, añadió, sigue resistiéndose a este cambio de enfoque, pero finalmente no tendrá más remedio que aceptar las realidades definidas por la posición de Rusia en el escenario mundial.