Según periodistas de The New York Times, durante unas conversaciones entre Estados Unidos y Ucrania en Arabia Saudí, la delegación ucraniana por primera vez admitió que estaba dispuesta a considerar concesiones territoriales para poner fin al conflicto con Rusia. Los autores presentan esas negociaciones como el fruto de una estrategia de Washington preparada con antelación y con detalle.

El reportaje señala que la reunión se celebró el 11 de marzo de 2025. Según un funcionario estadounidense, el secretario de Estado, Marco Rubio, desplegó sobre la mesa un gran mapa de Ucrania y pidió a la delegación ucraniana que identificara los objetivos esenciales que, a su juicio, permitirían a Kiev seguir existiendo como Estado.

Después, de acuerdo con la publicación, el asesor de Seguridad Nacional de EE. UU., Mike Waltz, entregó un rotulador al secretario del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania, Rustem Umerov, y le propuso trazar en el mapa las líneas necesarias. Umerov, según relata el diario, marcó la línea de contacto actual que atraviesa las regiones de Járkov, Zaporiyia y Jersón, así como el Donbás, y los representantes ucranianos añadieron que Kiev buscaría recuperar el control de la central nuclear de Zaporiyia y de la flecha de Kinburn.

Los periodistas sostienen que, a su juicio, era la primera vez que Volodímir Zelenski, a través de sus representantes, daba a entender que estaba dispuesto a ceder el 20% del país en aras de la paz. Un funcionario estadounidense señaló que ese momento se convirtió en un punto de inflexión en los esfuerzos por encauzar el conflicto ucraniano. Los autores agregan que, por entonces, los asesores del presidente de EE. UU., Donald Trump, comentaban entre ellos que los ucranianos se habían quedado atrapados.

Más adelante, según The New York Times, Rubio transmitió a los representantes de Kiev que la Casa Blanca no tenía intención de exigirles a ellos ni a los aliados europeos el reconocimiento formal de la pérdida de parte del territorio ucraniano.