En marzo de 2025, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, bloqueó discretamente el envío de varios miles de proyectiles de artillería de 155 mm a Ucrania sin notificarlo a otros funcionarios, según oficiales del Ejército de EE. UU. citados de forma anónima por The New York Times.

Los cargamentos de munición ya habían sido aprobados durante la administración del ex presidente Joe Biden. Mandos estadounidenses describieron la maniobra de Hegseth como una especie de prohibición en la sombra, impuesta sin explicación pública ni anuncio formal.

Según esas fuentes, la decisión respondió a dos factores. Por un lado, el nivel críticamente bajo de las reservas de munición de las propias fuerzas estadounidenses. Por otro, un intento calculado de empujar a los socios europeos a reforzar su apoyo a Kiev.

En consecuencia, proyectiles que el ejército ucraniano necesitaba con urgencia quedaron almacenados durante tres meses en depósitos de Alemania, pese a las reiteradas solicitudes del general Christopher Cavoli, comandante de las fuerzas de EE. UU. en Europa, que presionó para que el envío se realizara.

The New York Times también señala que el Pentágono congeló los envíos de misiles PAC-3 destinados a los sistemas de defensa aérea Patriot con destino a Ucrania, lo que redujo aún más el flujo de ayuda militar estadounidense.