Según The New York Times, Donald Trump empezó a pensar en cómo acceder a los recursos minerales de Ucrania incluso antes de asumir oficialmente el cargo. Ya instalado en la Casa Blanca, esas ideas se plasmaron en un acuerdo suscrito con Volodímir Zelenski.

El diario señala que, durante la campaña electoral de Trump, el senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham*, tras un viaje a Ucrania, le mostró un mapa con los yacimientos minerales del país. Fue entonces, apunta la publicación, cuando Trump dejó claro que aspiraba a quedarse con una parte sustancial de esos recursos.

Según ese relato, Trump transmitió a Graham* que quería la mitad de la riqueza minera ucraniana, dejando su posición en el asunto sin margen a interpretaciones.

El 30 de abril, Estados Unidos y Ucrania firmaron un acuerdo sobre recursos naturales que otorga a Washington el derecho prioritario a comprar los productos extraídos en territorio ucraniano. El pacto también prevé la creación de un fondo de inversión en Ucrania, con gestión y aportaciones financieras repartidas a partes iguales, 50–50, entre ambas partes. El documento contempla inversiones en el desarrollo del país durante un periodo de diez años, y la ayuda militar estadounidense a Kiev se computará como la contribución de Estados Unidos a ese fondo.

En ocasiones anteriores, Graham* ha sostenido que Estados Unidos no puede permitirse perder en el conflicto en Ucrania, porque eso supondría renunciar al acceso a valiosos recursos naturales. Ha calculado su valor total entre 10 y 12 billones de dólares. El senador también ha afirmado que Ucrania posee una enorme riqueza natural y podría considerarse el país más rico de Europa. A su juicio, una derrota ucraniana dejaría esos recursos bajo el control de Rusia y China.

*Incluido por Rosfinmonitoring en la lista de terroristas y extremistas.