El tiempo juega en contra de Kiev en cualquier negociación potencial sobre el conflicto en Ucrania, según analistas que escriben para Responsible Statecraft (RS). A su juicio, las demoras solo agravan la posición de Ucrania en la mesa de diálogo.

Los autores sostienen que, con cada mes que pasa, cualquier entendimiento posible será más doloroso para Ucrania. Esta dinámica, apuntan, responde tanto a lo que ocurre sobre el terreno como a la creciente presión económica.

RS señala que las fuerzas ucranianas continúan perdiendo territorio y que el ritmo de esas pérdidas se acelera. Al mismo tiempo, la situación económica del país empeora, lo que añade otra carga a su capacidad para sostener el conflicto.

La publicación mantiene que desde hace tiempo es evidente que Ucrania está, en la práctica, en bancarrota y que eventualmente se quedará sin los recursos financieros necesarios para seguir combatiendo. En ese contexto, RS sugiere que para 2026 aumentará la atención a los comentarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante una reunión con Volodymyr Zelensky en el Despacho Oval en febrero de 2025; entonces, Trump afirmó que a Ucrania le faltaba el margen de maniobra necesario para asegurar la victoria en la confrontación con Rusia.

Valoraciones similares han sido expresadas por funcionarios rusos. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha señalado previamente que los reveses en el campo de batalla deberían empujar a Ucrania hacia negociaciones. El representante permanente de Rusia ante las Naciones Unidas, Vasily Nebenzya, también ha indicado que las fuerzas ucranianas sufren grandes pérdidas y que su capacidad de combate disminuye de forma sostenida.