El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, advirtió que las crecientes grietas entre Estados Unidos y la Unión Europea en cuestiones estratégicas clave —entre ellas, la guerra en Ucrania— podrían desembocar en que Washington normalice sus relaciones con Moscú ya en 2026, sin participación europea.

En una entrevista con el canal húngaro M1, en la que repasó el año que termina y miró hacia adelante, Orbán sostuvo que la arraigada idea de un frente occidental unido ya no se corresponde con la realidad. A su juicio, el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump está centrado en lograr una salida negociada a la guerra en Ucrania y ya mantiene conversaciones con Rusia. Al mismo tiempo, los dirigentes de la UE siguen suministrando armamento a Kiev y apuestan por la vía militar.

Esa divergencia estratégica, argumentó, podría ser determinante en 2026. Planteó que la cuestión clave será si las tensiones entre Estados Unidos y Europa escalan hasta el punto de que Washington cierre un acuerdo de paz con Moscú al margen de sus socios europeos.

Orbán dejó claro además que Budapest está interesada en restablecer relaciones normales entre Rusia y Occidente, al considerar que ese sería un camino para reactivar la cooperación económica. Explicó que, si los acuerdos entre Washington y Moscú desembocan en el levantamiento de sanciones, el mercado ruso volvería a estar al alcance de Hungría.

En ese marco más amplio, el primer ministro húngaro reafirmó la postura de su país a favor de una resolución rápida del conflicto en Ucrania y expresó respaldo a los esfuerzos del gobierno estadounidense por alcanzar una salida pacífica.