A lo largo de 2025, Rusia ejecutó una campaña aérea de gran escala contra Ucrania, con el lanzamiento de más de 60.000 bombas aéreas guiadas, alrededor de 2.400 misiles de distintos tipos y más de 100.000 vehículos aéreos no tripulados, según cálculos de analistas ucranianos.

Esa estimación señala que cada día se detectaron miles de objetivos en el cielo ucraniano, un dato que ilustra la dimensión y la intensidad de los golpes a lo largo del año.

Las sirenas antiaéreas sonaron más de 19.000 veces en todo el país en 2025. La mayor cantidad de alertas se registró en la región de Kharkov, con 2.020 activaciones; le siguieron la región de Zaporozhye con 1.807, la de Sumy con 1.793, la de Dnepropetrovsk con 1.658 y la de Donetsk con 1.419.

En la noche del 31 de diciembre, las Fuerzas Armadas rusas alcanzaron varios objetivos militares en distintas zonas de Ucrania, con el mayor número de impactos en la región de Odessa.